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Mostrando las entradas con la etiqueta espiritualidad

Bonhoeffer: "¿Quién soy yo?"

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  «¿Quién soy yo? Me dicen a menudo que salía del encierro de mi celda sereno, alegre, con firmeza, cual hacendado de su rural vivienda. ¿Quién soy yo? Me dicen a menudo cuando hablaba a mis guardianes libre y amigable, claramente, como si fuese yo quien diera las ordenes. ¿Quién soy yo? También me dicen que soportaba los días de infortunio tranquilo, sonriente, dignamente, como acostumbrado a ganar siempre. Pero ¿soy realmente lo que otros dicen que soy? ¿O soy solamente lo que yo mismo conozco de mí, inquieto y anhelante y enfermo, cual pájaro enjaulado, luchando por respirar, como si unas manos me oprimieran la garganta, suspirando por los colores, las flores, el canto de los pájaros, sediento de palabras cariñosas, de compañía, moviéndome agitado, a la espera de grandes acontecimientos, temblando impotente por amigos infinitamente alejados, cansado y vacío al orar, al pensar, al actuar, débil y presto a despedirme de todo? ¿Quién soy yo? ¿Éste o el otro? ¿Soy una persona un día...

Raimon Panikkar: El místico de la mundanidad

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  Por Franco Caramuto (*) ¿Quién fue Raimon Panikkar? Fue y es, sin lugar a dudas, uno de los pensadores más fascinantes y originales que nos ha dejado el siglo XX (1918-2010). Nació en Barcelona, hijo de una madre catalana de profunda sensibilidad católica y un padre indio de tradición hindú. Su propia biografía fue el crisol perfecto donde se fundieron dos mundos aparentemente irreconciliables: Sacerdote católico, doctor en filosofía, química y teología. Vivió una inmersión vital en la India que transformó su mirada para siempre. Él mismo resumió este inmenso viaje espiritual con una frase que se ha vuelto legendaria: "Salí cristiano, me he descubierto hindú y regreso buddhista, sin dejar por ello de ser lo primero". Lejos de ser un mero teórico de escritorio, Panikkar vivió su filosofía como un estilo de vida, convirtiéndose en un puente humano e intercultural entre las grandes tradiciones espirituales de la humanidad. Una mística mundana y posible Uno de los aportes más h...

La simbología de la Cruz, según Francisco

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“Oh Cruz de Cristo, símbolo del amor divino y de la injusticia humana, icono del supremo sacrificio por amor y del extremo egoísmo por necedad, instrumento de muerte y vía de resurrección, signo de la obediencia y emblema de la traición, patíbulo de la persecución y estandarte de la victoria. Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo alzada en nuestras hermanas y hermanos asesinados, quemados vivos, degollados y decapitados por las bárbaras espadas y el silencio infame. Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los rostros de los niños, de las mujeres y de las personas extenuadas y amedrentadas que huyen de las guerras y de la violencia, y que con frecuencia sólo encuentran la muerte y a tantos Pilatos que se lavan las manos. Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los doctores de la letra y no del espíritu, de la muerte y no de la vida, que en vez de enseñar la misericordia y la vida, amenazan con el castigo y la muerte y condenan al justo. Oh Cruz de Cristo, aún h...

Lo que no te mata, te complejiza

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  Por Franco Caramuto (*) Una pregunta que nunca me había hecho En estas líneas propongo realizar una protesta pero también una propuesta desde los problemas de una vida en vías de extinción. Y lo hago desde el siguiente disparador:   Una vez un profesor de bioética nos hizo una serie de preguntas: ¿Qué define la vida? ¿Qué es lo propio de la vida? ¿Qué hace que la vida sea vida? Claramente, una pregunta que nunca me había detenido a pensar. Antes de continuar con la lectura, me gustaría que te tomes un minuto y puedas responder vos también a esta misma pregunta; ¿qué dirías? ¿Qué es lo esencial de la vida? ¿Qué hace que la vida sea vida?... Difícil, ¿no? Para eso sirve la filosofía, entre otras cosas; para ayudarnos a pensar, para detenernos en aquello sobre lo que estamos parados todos los días, las 24 horas, los 365 días del año, y que, por ser tan evidente, lo damos por supuesto. Es curioso; lo más importante suele ser lo menos pensado. Lo que más usamos, menos...

Orar con la Palabra, una relación profundamente sexual

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  Una introducción a la introducción  Lo que estás a punto de leer es algo realmente hermoso. Y créeme que no lo digo porque yo mismo lo haya escrito, sino porque este texto narra una de las experiencias espirituales y teológicas más bellas de mi vida. Personalmente soy un gran admirador de aquellos autores que se arriesgan a escribir sobre experiencias personales y que hacen el enorme esfuerzo de no solo narrar lo vivido, sino también de ofrecer una hermenéutica de esa experiencia. Y este es, precisamente, el caso. Resulta que, un domingo sin más, una amiga me reenvió este texto, diciéndome cuánto le había gustado y que cada cierto tiempo volvía a releerlo. La verdad es que yo ya no recordaba demasiado lo que, tantos años atrás, había escrito. Pero al volver a leerlo, se encendió en mi corazón una llama hermosa y sentí muchas ganas de compartirlo nuevamente, así tal cual como fue redactado.  Hoy ha pasado mucha agua debajo de este escrito. Actualmente tengo 40 años; y ya...

Elogio de Abraham

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"(...) ¡No! No será olvidado quien fue grande en este mundo, y cada uno de nosotros ha sido grande a su manera, siempre en proporción a la grandeza del objeto de su amor. (...)Pues quien se amó a sí mismo fue grande gracias a su persona, y quién amó a Dios fue, sin embar­go, el más grande de todo. Cada uno de nosotros perdurará en el re­cuerdo, pero siempre en relación a la grandeza de su expectativa: uno alcanzará la grandeza porque esperó lo posible y otro porque esperó lo eterno, pero quien esperó lo imposible, ese es el más grande de to­dos. Todos perduraremos en el recuerdo, pero cada uno será grande en relación a aquello con que batalló. Y aquel que batalló con el mundo fue grande porque venció al mundo, y el que batalló consigo mismo fue grande porque se venció a sí mismo, pero quien batalló con Dios fue el más grande de todos. (...) Hubo quien fue grande a causa de su fuerza y quien fue grande gracias a su sabiduría y quien fue grande gracias a su esperan­za, y quien fue g...

Simbolismo de las tres tentaciones (según Dostoievski)

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"(...) -Es el punto capital del discurso del anciano, que sigue diciendo: el terrible espíritu de las profundidades, el espíritu de la destrucción y de la nada, te habló en el desierto, y la Sagrada Escritura dice que te tentó. No se podía decir nada más agudo que lo que se te dijo en las tres cuestiones o, para usar el lenguaje de las Escrituras, tres tentaciones que tú rechazaste. No ha habido en la tierra milagro tan auténtico y magnífico como el de estas tres tentaciones. El simple hecho de plantearlas constituye un milagro. Supongamos que hubieran desaparecido de las Escrituras y que fuera necesario reconstituirlas, idearlas de nuevo para llenar este vacío. Supongamos que con este fin se reúnen todos los sabios de la tierra (hombre de Estado, prelados, filósofos, poetas) y se les dice: 'Ideen y redacten tres cuestiones que no solamente correspondan a la importancia del acontecimiento, sino que expresen en tres frases toda la historia de la humanidad futura.'  ¿Crees q...

Tiempo de Cuaresma: de la rutina a la Gracia

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  Por Carlos Ezequiel Cabalero (*)   “El cristiano debe buscar la santidad, no en los placeres del mundo, sino en el sacrificio de sí mismo”. (Leonardo Castellani, Mística y ascética, 1942)   Otro año más en el que corremos el riesgo de que la cuaresma vuelva a convertirse simplemente en un montón de hojas moradas en la agenda católica y no mucho más. Como todos los años, la Iglesia vuelve a proponernos salir de nuestra tibieza espiritual: la cuaresma es un tiempo propicio para detenernos a reflexionar sobre nuestra vida, sobre el sentido que le damos y sobre el llamado profundo que Dios nos hace. Cuántas veces caemos en la idea del sinsentido de la vida y quedamos atrapados en una rutina que nos aleja de las cosas verdaderamente importantes. Este tiempo litúrgico y profundamente relacionados con las prácticas de ayuno, limosna, penitencia y oración (que no son consejos de una vieja literatura piadosa como hoy en día tiende a pensarse) puede ser la oportun...

Dimensión perdida y experiencia religiosa: Tillich–James

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  Por Davinson Correa, sj   «Ser religioso significa preguntar apasionadamente por el sentido de nuestra vida y estar abierto a una respuesta, aun cuando ella nos haga vacilar profundamente.» (Tillich, pág.12) «Existe un sentido, una dimensión , en la que se encuentran absolutamente seguros, en la que todos estamos salvados a pesar de […] todas las apariencias terrenas adversas.» (James, pág. 243) Introducción La obra “ La dimensión perdida” de Paul Tillich (1970) ha sido para mí no solo un ejercicio de comprensión lectora, sino también una oportunidad para vincular este aprendizaje con mi experiencia pastoral en el penal de Castro-Castro. De esta manera buscaba alguna motivación personal de encontrar esta relación. Al hacerlo, encontré afinidades con las intuiciones de William James en “ Las variedades de la experiencia religiosa” , especialmente en su manera de describir cómo la vida espiritual emerge desde lo más hondo de la existencia humana. Seleccioné las cit...