Desencantando un mundo (o lo que me pasó con La Odisea)
Por Lucía Vazquez (*) Creo que desde antes de la pandemia no veía una sala de cine tan llena como la de ayer para la función de La Odisea de Nolan. Primera situación extraordinaria para una película extraordinaria. Eso lo dejamos asentado: la película es impresionante. Tampoco recuerdo bien cuándo fue la última vez que salí tan confundida del cine. ¿Me “gustó” o “no me gustó” lo que acabo de ver? Quizá fui a buscar una épica que hoy no es posible, ni siquiera en manos del director con mayor presupuesto de la actualidad. Hubo momentos en los que no podía creer lo que estaba viendo: la materialidad visual y sonora, y a esa escala, es abrumadora. La textura conmueve por sí misma. Ya no se hacen películas así y no es una forma de decir. Solo puedo pensar en proyectos como el de El señor de los anillos ; pero de esa sala, hace veinticinco años, salí absolutamente fascinada, enganchada para siempre a ese mundo. Otra cosa me pasó con La Odisea , cuyo mundo es objeto de un amor fiel d...