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"Cuadernos abiertos"

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  “Cada instante tiene su gloria” Hugo Mujica   Por Daniel A. Hadad (*)   Musa   Para mí mejor amiga y peor enemiga.   Nadie sabe cómo, ni porqué, pero llegas. Nadie sabe cómo, ni porqué, pero te vas. Nadie sabe cómo hacerte llegar, nadie sabe cómo esperarte.   Quizás haya que buscarte quizás haya que esperarte quizás, quienes alguna vez, en algún momento te tuvimos fuimos felices, y vos nos diste la felicidad pero, además, nos diste la infelicidad constante de la que hoy somos prisioneros.   Y si bien, cuando estás la vida es bella cuando no estás, la vida es un infierno. Y no estás casi nunca.   Nos haces sentir que si no nos expresamos no vale la pena vivir. Pero, también, nos haces sentir que no nos podemos expresar y por esto, no vale la pena vivir.   ¿Qué hubiera costado?     A José Eduardo Hadad, mí abuelo.     Un...

"Amalia" y el tiempo

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  Por Iván Ridzevski (*) Al llegar, los carceleros se asombraron cuando vieron la celda del artista. Las paredes estaban regadas de carbón; ya más cerca apreciaron que con él habían sido escritas, con suficiente detalle, consignas imposibles de gritar afuera. Hasta los muros de los sótanos denunciaban ese año, 1839, al dictador Juan Manuel de Rosas, proclamado hacía cinco años Restaurador de las Leyes. La cultura de aquella Buenos Aires pintó en uno de sus lienzos el hito romántico argentino de José Mármol, el poeta más célebre de su generación, privado de su libertad por el régimen de la Federación.             No fue para Mármol un año más. En 1851 eligió el trágico 1839 como fondo para su novela Amalia , su gran romance y probablemente es más importante del siglo escrito en territorio argentino. Así y todo, estando prohibido la novela es publicada en el diario La Semana , de Montevideo. No es un accidente. La conspiració...

La belleza eterna

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"Yosaburo Kodama había nacido en Japón en 1904 y fue criado por su abuela. Químico de profesión, al morir su única pariente viajó a la Argentina donde conoció a María Antonia Schweitzer. Se casaron, fueron los padres de María Kodama y se distanciaron cuando ella era una niña. 'En una de las visitas acordadas, Kodama (María llama a su padre por el apellido) pasó a buscarme y fuimos al Museo de Arte Decorativo y al Museo de Bellas Artes. Exploramos galerías y exposiciones. Me transmitió su sensibilidad artística; me enseñó a mirar. Cuando le pregunté qué era la belleza, él se reservó su respuesta para el fin de semana siguiente y me regaló, entonces, un libro de arte con una lámina de La victoria de Samotracia. Pero no tiene cabeza, le dije. Y él me respondió: ¿Quién le dijo a usted que la belleza está en una cabeza? Mire los pliegues de la túnica; esos pliegues están agitados por la brisa del mar. Detener la brisa del mar en el movimiento de los pliegues de esa túnica para la ...

La mitra y la espada, una perspectiva

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  Por Aníbal Germán Torres (*) “Felices los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” Jesús de Nazaret La historia de Occidente no puede entenderse sin la tensión entre el Altar y el Trono o entre la Mitra y la Espada. A diferencia de otras civilizaciones donde el monarca era también el sumo sacerdote, Europa nació con una fisura, un quiebre: la coexistencia de dos poderes que se reclaman universales. En este repaso propongo analizar cómo la Iglesia pasó de las catacumbas a la hegemonía teocrática, y cómo su posterior caída política dio forma a la modernidad y a un nuevo modo de comprensión de la relación entre la comunidad eclesial y la política. Esto es algo que los actuales liderazgos con pretensiones mesiánicas (como el presidente Donald Trump) no parecen haberse enterado y confunden ideología con teología, ignorando que ésta no sólo se encarga de Dios, sino también de todo lo que concierne a su Creación, producto del amor.  El fundamento ...

Bonhoeffer: "¿Quién soy yo?"

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  «¿Quién soy yo? Me dicen a menudo que salía del encierro de mi celda sereno, alegre, con firmeza, cual hacendado de su rural vivienda. ¿Quién soy yo? Me dicen a menudo cuando hablaba a mis guardianes libre y amigable, claramente, como si fuese yo quien diera las ordenes. ¿Quién soy yo? También me dicen que soportaba los días de infortunio tranquilo, sonriente, dignamente, como acostumbrado a ganar siempre. Pero ¿soy realmente lo que otros dicen que soy? ¿O soy solamente lo que yo mismo conozco de mí, inquieto y anhelante y enfermo, cual pájaro enjaulado, luchando por respirar, como si unas manos me oprimieran la garganta, suspirando por los colores, las flores, el canto de los pájaros, sediento de palabras cariñosas, de compañía, moviéndome agitado, a la espera de grandes acontecimientos, temblando impotente por amigos infinitamente alejados, cansado y vacío al orar, al pensar, al actuar, débil y presto a despedirme de todo? ¿Quién soy yo? ¿Éste o el otro? ¿Soy una persona un día...