Orar con la Palabra, una relación profundamente sexual
Una introducción a la introducción Lo que estás a punto de leer es algo realmente hermoso. Y créeme que no lo digo porque yo mismo lo haya escrito, sino porque este texto narra una de las experiencias espirituales y teológicas más bellas de mi vida. Personalmente soy un gran admirador de aquellos autores que se arriesgan a escribir sobre experiencias personales y que hacen el enorme esfuerzo de no solo narrar lo vivido, sino también de ofrecer una hermenéutica de esa experiencia. Y este es, precisamente, el caso. Resulta que, un domingo sin más, una amiga me reenvió este texto, diciéndome cuánto le había gustado y que cada cierto tiempo volvía a releerlo. La verdad es que yo ya no recordaba demasiado lo que, tantos años atrás, había escrito. Pero al volver a leerlo, se encendió en mi corazón una llama hermosa y sentí muchas ganas de compartirlo nuevamente, así tal cual como fue redactado. Hoy ha pasado mucha agua debajo de este escrito. Actualmente tengo 40 años; y ya...