Belgrano, patriota americano
Por Mario Casalla (*) UN EJEMPLO DE VIDA Y DE CONDUCTA Después de la batalla de Salta librada el 20 de febrero de 1813 en Campo Castañares, Manuel Belgrano recorre el campo regado de cadáveres y heridos y vivamente impresionado por aquél espectáculo, escribe en el parte de batalla posterior que tenía “despedazado el corazón al ver derramarse tanta sangre americana”. Antes –y para evitar más muertes- aceptó la rendición que le ofreció Pío Tristán, a condición de que ese ejército realista no tomase más las armas contra la causa criolla (lo cual molestó a Buenos Aires). Promesa que por supuesto Pío Tristán, no cumplió. La generosidad de Belgrano, que abrazó a Tristán y lo dispensó de entregar sus símbolos de mando tenía su razón de ser: los unía una estrecha amistad personal, habían sido condiscípulos en Salamanca, convivido en Madrid y amado allí a la misma mujer. Después de triunfo, nombró a Díaz Vélez gobernador militar de la provincia y éste colocó la bandera argentina por primer...