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Evita: "he de volver como el día"

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  “Evita, de evitar” (Por Juan Sasturain, 1986) Había una vez un verbo un verbo sin decir/ sin gritar/ un verbo calladito y sin balcón un verbito nomás un verbo más o menos sin jugar ni conjugar sin tiempo ni modo ni voz / ni vos ni yo tampoco teníamos el verbo: HABIA UN SILENCIO ASI. Pero el verbo se hizo carne y habitó (evitó) entre nosotros EVITA (dijo el verbo) Evita tú / evite él / evitemos nosotros evitamos –dijo el mosquito– y la historia araba, evitaba para él y con nosotros arrastrados por ella. Ella, Evita (de evitar) arrastró por todos se arrastró (para los arrastradores) le enrostraron arrastrada y era verdad (oh mentirosos) que los llevaba a la rastra de la nariz / de los huevos los llevaba la hembra con el olor de la historia entre las piernas / entre las manos / entre las masas y hacía la calle (y el amor) con el pueblo a los gritos, oh escandalosa. EVITA (le decían) evita hacer olas, y Evita no evitaba; oleaba, olía, el...

La "perfecta" escritura

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  Por Daniel A. Hadad   Revisando papeles hacia el fin del año pasado, encontré en un cajón estas líneas:   “En mi vida leí a muchos hombres, seguramente más de quinientos, y escuché a mil y un hombres   Muchos han sido muy inteligentes y muy entretenidos, pero hay algo que no tuvo ninguno: la Completud y la Perfección.   Ni en Anna Karenina de Tolstoi ni en ¿Por quién doblan las campanas? De Hemingway ni siquiera en El banquete de Platón encontré esa sensación de la perfección y la completud. Sin embargo hay un hombre, solo un hombre, que me la dio, que me mal acostumbró a lo que debía esperar de las letras, de la literatura, de las personas, e incluso de la vida misma y ese hombre es Jorge Luis Borges”   No pudo más que hacerme recordar cómo fue que lo conocí ¿o lo recordé? Y me llevó a escribir esto:   “Cuando era niño me acerqué a ti por primera vez, vaya paradoja que haya sido pre...