¿Cuál es la religión verdadera?
Por Franco Caramuto (*) Entre la certeza y el misterio Hay algo profundamente humano —y también profundamente peligroso— en la necesidad de creer que uno posee la verdad absoluta. Las religiones, casi sin excepción, han tendido históricamente a sostener que son portadoras de una revelación plena, definitiva y superior. El cristianismo, tradición religiosa a la que pertenezco, no escapa en absoluto de esta lógica. Más aún: probablemente sea una de las religiones que con mayor contundencia ha afirmado esta pretensión. Basta abrir el Evangelio de Juan para encontrarse con frases imposibles de esquivar: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí” (Jn 14,6). O también: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre” (Jn 14,9), y “Yo y el Padre somos uno” (Jn 10,30). Afirmaciones de este tipo, leídas sin una adecuada hermenéutica, descontextualizadas de su profundidad simbólica y comprendidas desde una literalidad rígida y ahistórica, pueden convertirse fácilmente en f...