Simbolismo de las tres tentaciones (según Dostoievski)


"(...)

-Es el punto capital del discurso del anciano, que sigue diciendo: el terrible espíritu de las profundidades, el espíritu de la destrucción y de la nada, te habló en el desierto, y la Sagrada Escritura dice que te tentó. No se podía decir nada más agudo que lo que se te dijo en las tres cuestiones o, para usar el lenguaje de las Escrituras, tres tentaciones que tú rechazaste. No ha habido en la tierra milagro tan auténtico y magnífico como el de estas tres tentaciones. El simple hecho de plantearlas constituye un milagro. Supongamos que hubieran desaparecido de las Escrituras y que fuera necesario reconstituirlas, idearlas de nuevo para llenar este vacío. Supongamos que con este fin se reúnen todos los sabios de la tierra (hombre de Estado, prelados, filósofos, poetas) y se les dice: 'Ideen y redacten tres cuestiones que no solamente correspondan a la importancia del acontecimiento, sino que expresen en tres frases toda la historia de la humanidad futura.'  ¿Crees que este areópago de la sabiduría humana lograría discurrir nada tan fuerte y profundo como las tres cuestiones que te planteó en tus tiempos el poderoso espíritu? Estas tres proposiciones bastan para demostrar que te hallabas ante el espíritu eterno y absoluto y no ante un espíritu humano y transitorio. Pues en ellas se resume y se predice toda la historia futura de la humanidad. En estas tres tentaciones están condensadas todas las contradicciones indisolubles de la naturaleza humana. (...) 

El inquisidor se calla y espera un instante la respuesta del Preso. Éste guarda silencio, un silencio que pesa en el inquisidor. El Cautivo le ha escuchado con el evidente propósito de no responderle, sin apartar de él sus ojos penetrantes y tranquilos. El viejo habría preferido que Él dijera algo, aunque solo fueran algunas palabras amargas y terribles. De pronto, el Preso se acerca en silencio al nonagenario y le da un beso en los labios exangües. Esta es su respuesta."


F. Dostoievski, pasaje del discurso/poema "El gran inquisidor", en "Los hermanos Karamázov" (1880).


"Lo que perdimos no es el paraíso,

es el asombro"

(Hugo Mujica)

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