La falsa identidad de Dios: De la idea a la existencia
Por Franco Caramuto (*) El misterio de la zarza ardiendo Imaginemos la escena: Moisés frente a la zarza ardiente, recibiendo la inmensa misión de liberar a su pueblo de la esclavitud. Lógicamente abrumado, le hace a Dios una pregunta aparentemente sencilla: Si me preguntan quién me envía, ¿cuál es tu nombre? ¿qué les digo? (Éxodo 3,13). Durante siglos, hemos leído y repetido la misteriosa respuesta divina traducida como "Yo soy el que soy" . Esta frase ha moldeado y condicionado profundamente nuestra manera de relacionarnos con Dios, dándole un contenido filosófico, metafísico, abstracto, distante y un tanto lejano. Sin embargo, ¿es esto realmente lo que el texto bíblico original nos quiso transmitir? ¿Un error intencional de traducción? Basándonos en los estudios del biblista Pablo R. Andiñach sobre el libro del Éxodo, podemos descubrir que la pregunta de Moisés no buscaba satisfacer una necesidad de definir a Dios para poder comprenderlo racionalmente, y mucho menos para...