Tiempo de Cuaresma: de la rutina a la Gracia
Por Carlos Ezequiel Cabalero (*) “El cristiano debe buscar la santidad, no en los placeres del mundo, sino en el sacrificio de sí mismo”. (Leonardo Castellani, Mística y ascética, 1942) Otro año más en el que corremos el riesgo de que la cuaresma vuelva a convertirse simplemente en un montón de hojas moradas en la agenda católica y no mucho más. Como todos los años, la Iglesia vuelve a proponernos salir de nuestra tibieza espiritual: la cuaresma es un tiempo propicio para detenernos a reflexionar sobre nuestra vida, sobre el sentido que le damos y sobre el llamado profundo que Dios nos hace. Cuántas veces caemos en la idea del sinsentido de la vida y quedamos atrapados en una rutina que nos aleja de las cosas verdaderamente importantes. Este tiempo litúrgico y profundamente relacionados con las prácticas de ayuno, limosna, penitencia y oración (que no son consejos de una vieja literatura piadosa como hoy en día tiende a pensarse) puede ser la oportun...