Dostoievski, a la eternidad
Por Aníbal Germán Torres (*)
Hoy se cumplen 145 años de la muerte del gran Fiodor Dostoievski, quien
partió de este mundo a causa de una hemorragia pulmonar (el 31 de enero según
el calendario juliano vigente entonces en Rusia). Se cuenta que unas 30.000
personas acudieron a su funeral en San Petersburgo. Convivió con la epilepsia,
la ludopatía y la pobreza, pero fue un genio de la literatura.
Su última obra, "Los hermanos Karamázov" (la novela de la
fraternidad, la filiación y la doctrina del "amor activo"), publicada
pocos meses antes de su muerte, condensa, acaso, lo mejor de su legado para su
amada Rusia y el mundo entero. En el narrador (que muestra y oculta al autor)
afirmó que el personaje del novicio Alexei/Aliosha, el benjamín de los
Karamázov y discípulo del starets Zosima, era su "héroe". Coincido.
Como dijo Borges: "El descubrimiento de Dostoievski marca una fecha
memorable en nuestra vida". También coincido con esto.
Hasta aquí, el tiempo. De aquí en más, la eternidad.
(*) Doctor en Ciencia Política. Docente universitario.
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