Constelación literaria de diciembre
Por Lucas Adur ¿Quién me presta una escalera para subir al madero para quitarle los clavos a Jesús, el Nazareno? A los ocho meses, Mora rasguña los libros intentando agarrar lo que ve ahí: gatos, piratas, jardineros, palabras. No se contenta con mirar, quiere intervenir con todo el cuerpo. Rasgar el papel, morderlo, llevarse algo, dejar sus marcas. La miro y pienso: está aprendiendo lo que significa leer. En The Bride of Frankestein (1935), de James Whale, hay un momento en el que la criatura, perseguida y lastimada, vaga por un cementerio y se detiene frente a una crucifixión. En una escena que fue censurada, intenta arrancar a Jesús de la cruz –creyendo reconocer, quizás, a otro hijo abandonado por su creador–. No puede contemplar pasivamente su sufrimiento: se deja conmover por lo que ve y necesita intervenir. En esta película, como en la novela, el monstruo aprende a leer. Uno de los ejes d...