De Profundis
“Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz”
(Salmo 129)
Por Daniel A. Hadad
I. Perder el rumbo
Si algún día ya no tengo nada
aún tendré mis manos para escribir
y sólo espero hacerte feliz con eso
si el resto no está, no me importa.
Ya que el oficio de escritor,
a diferencia de la mayoría,
no depende de la fuerza
sino de la cabeza
es por eso que no seré
como el boxeador retirado;
un hombre sin rumbo
sino que, como todo escritor,
solo lo perderé el día que muera
o el día que ya no estés.
II. Lo que ocupa mi mente
Hoy voy a verte
ciertamente que no puedo
pensar en otra cosa
y eso que tengo problemas
generalmente son estos
lo que ocupa mi mente
pero aqui esta la excepción
que confirma la regla.
Soy nada más que
lo que ves
que para no morir
decide escribir.
Espero te guste
porque si bien no se si sea bueno
es lo mejor que tengo,
después de vos.
III. Historias
"tu muerte nos separó y
la mía no nos unirá jamás"
eso pensé el día que te fuiste,
ya no pude ser optimista.
Pues ya no habría más
historias que vivir,
ya no habría más
historias que contarte
pero lo más grave
es que ya no habría
historias que puedas
contarme.
Hasta que a los pocos días
encontré entre tus cosas
una historia que nunca pude entender
que nunca dejé de escuchar
la cual, a pesar de no entender,
como vos eras quien
la contaba yo no me rendía
cada vez que la repetías.
Pensé que ya no tenía sentido
seguir intentándolo
así que decidí escribir esto
para luego quemarlo.
IV. Job
Hoy recordé la más increíble historia,
la sufrida historia de Job.
El hombre a quien Dios
le dio todo, para luego quitárselo
sin que él haga nada para merecerlo
y a pesar de eso él siempre mantuvo su fe,
se antepuso a todo y logró levantarse.
(lo cual yo no logré hasta que vos llegaste)
Esto es lo que nos pasa
cada vez que tenemos algo bueno.
Ya que si bien no siempre
Dios nos lo quitará por capricho
siempre cambiará nuestro
modo de ser y nuestro modo de recordar.
No sólo será miserable nuestra
vida si se va lo que llegó
sino que nos mostrará lo
miserable que éramos
antes de que llegue y
lo dichosos que hoy somos.
Cuando miramos cómo vivíamos
no lo podemos creer,
cómo se podía aguantar con tanta naturalidad,
cómo se podía aguantar sin saber que se aguantaba.
Esto es lo que me pasa
cada vez que pienso en vos.
Pero esta vez, pensar
en que vos estás
empieza a dar sentido
a todo lo que tuve
que pasar, que sufrir
y eso sólo pasa porque vos estás.
Epílogo
la Biblia
cuenta con la más increíble historia que se haya escuchado: la de Jesucristo.
Entonces uno
pensaría que la Toráh es poco más que una Biblia incompleta, ya que no cuenta
con la más increíble historia jamás contada… o quizá no sea así y la Toráh cuenta
con una historia capaz de hacerle sombra. Es la historia de un hombre que era
el preferido de Dios, él lo sabía y así se lo agradecería. Pero un día hubo una
discusión entre el diablo y Dios en la que el maligno le dijo a Dios “la única
razón por la que te ama es porque le das todo, sacáselo y veras como te maldice”.
Entonces a Él le pareció buena idea empezar a torturarlo sacándole todo: su
casa, su perro, su ganado, incluso su esposa y sus hijos; dejándolo así en la
más profunda miseria, pero él aguantó, aguantó todo lo que Dios le quitó sin
razón y se enfrentó a la idiosincrasia hebrea de la época que creía que si Dios
hacía que algo malo le pase es porqué algo mal habrá hecho y se lo merecía. Eso
le dijo cuanta persona se le acercó, que ya no importaba, que maldiga a Dios,
pero no lo hizo, él aguantó y finalmente se le devolvió todo lo que tenía y
mucho más.
Esta es la
historia de un hombre que haciendo las cosas bien lo perdió todo para luego
recuperarlo, y sé que esta historia es real porque es mi historia, hoy
agradezco haberlo perdido todo porqué ahora tengo la posibilidad de vos. Si
bien perdí a mi madre, perdí a mi padre, mi casa y hasta al perro; hoy sé
exactamente cuál es el camino para no perderte a vos.
V. Logro
Hoy no estuviste
pero pasó algo distinto
no te extrañé
ni deseé estar muerto
por más que no estuvieras,
hoy simplemente
pensé en vos
y lo afortunado que soy
porqué por más
que no estés
y no pueda dejar
de pensar en vos
lo hago
con la felicidad de quien
logró cumplir su sueño:
que vos estés en mi vida.
VI. “Estamos hablando (...) por más que no
estés acá”
Muchas veces pienso.
en lo feliz que soy cuando estás,
pero hoy me dijeron
algo que llamó mi atención.
“Estamos hablando con Austin
por más que no esté acá"
y me di cuenta que cuando
no estás, en realidad si estás.
Porqué te termino encontrando
en cada momento
porque hay un lugar
donde siempre estás: mi mente.
VII. Sortear tu ausencia
Hoy soporté tu
ausencia (aunque no por primera vez)
soportar es demasiado
fuerte en realidad.
Porqué soportar fue
en realidad lo que hice cada día desde que te
conocí.
fue así por que
cada día temí perderte
cada día temí que te fueras
cada día temí no volver a verte.
Pero
algo ha cambiado
dentro de mí
(o tal vez de ti).
ese algo es que hoy
tengo la seguridad de que me amas.
Quizá aquí
quepa la frase
“tú eres
su seguridad”
pero hay algo que no sé.
No sé
quién es el que la dice.
y no lo sé porque por primera vez
pienso que es mutuo.
VII. Pétalo de sal
A veces
es difícil detenerse a pensar en cómo funciona
la mente,
que regala con más orgullo
una planta
a una flor
¿qué regla lo genera?
que regala con más orgullo
un pedazo de papel rasgado a mano.
VIII. Donde habita el olvido
“Y la vida siguió
como siguen
las cosas que no tienen
mucho sentido.”
Así es como me siento
cada día desde que
ya no estás.
No tiene sentido
decirlo, pues jamás te importó.
El pasar del tiempo
hará que el dolor
se alivie, las noches
ya no sean horribles
e incluso
que la felicidad vuelva
pero vos jamás
lo harás y
por más fe que tenga
en que el futuro
sea feliz, jamás
será la misma
que si tú estuvieras ahí.
Sino que estarás siempre
donde habita el olvido.
IX. Woody
Hace ya muchos años
por primera vez
me hablaron de vos
a modo de leyenda, de mito viviente.
Como todo mito
uno nunca termina de entenderlo del todo
pero sabe que por algo está ahí
por algo las generaciones pasan y ahí sigue.
Ese París de hoy
contrastado con el de los años treinta
donde estaban todos, todos,
todos los que amamos
los que alguna vez soñamos
escribir, pintar o hacer cualquier otro tipo de
arte.
comandados por un hombre,
sólo un hombre que estaba
detrás de todo lo que veríamos.
Desde ese momento noté
que no eran exageradas tus líneas
ni ridículos tus personajes
sino que simplemente
nos acostumbramos a ver la vida,
esa copia imperfecta
de lo que le sigue a cada
“Directed by Woody Allen”.
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