Para el hombre de todas las letras
“Ordenar bibliotecas es ejercer,
de un modo silencioso y modesto,
el arte de la crítica”
(J.L.Borges en
“Junio, 1968”)
Por Daniel A. Hadad
Volví a leer a Borges,
Después de ya
muchos años
desde la última vez,
y así logré recordar
por qué hago
lo que hago
y me dedico a lo que me dedico.
Para poder tener
tiempo para disfrutar
del mejor invento
del ser humano
el libro: esa increíble
extensión de la mente
que nos permite conversar
con nuestros amigos muertos
Aquí va un poema para cada uno
Borges
un día
te referiste
a Leopoldo Lugones como
“el hombre de todas las palabras”.
Por lo cual, no me queda
más remedio que
referirme a vos como
“el hombre de todos las ideas”
Ya que no has hecho más
que jugar con ellas sin
darle mayor importancia
a las palabras
Usando un cuento
como máscara
para expresar una
y luego otro para contradecirla.
Jamás podré olvidar
cuando en
“otras inquisiciones”
hiciste lo imposible.
Hiciste que crea
que el tiempo no existe.
Sí, sé que suena ridículo.
(Y quizá lo sea)
Pero así yo lo creí.
Para que luego,
en el siguiente ensayo,
del libro
me hagas volver a creer en él.
Demostrándome que las ideas
no son más que un juego
que solo existen para divertirnos.
Hemingway
Por mucho tiempo
te creí
el más grande escritor
de la historia.
Así que decidí leerte
pero el encanto…
Digamos que no desapareció
pero algo me estremeció
¿Cómo podía ser que
no logre disfrutar de vos?
¡Algo debía estar
mal en mí!
Quise convencerme
de que ese era el problema,
que yo era
el problema.
Busqué las más
variadas excusas:
que no sabía apreciarte,
que sólo se te podía apreciar en el inglés
¡Sí! eso debía ser,
un día me dijeron
que tenías el mejor manejo
de la lengua inglesa desde Shakespeare.
Así que me decidí
a la empresa
de aprender
el inglés.
Lo cual jamás logré como jamás logré
disfrutarte y
deleitarme con tu lectura.
Aunque siempre
mantendrás el aura
que supiste construir
más allá de tus libros.
(Epígrafe:
aunque jamás logré conocerte, siempre serás para mí el arquetipo del escritor.
Un soldado, un boxeador, un cazador de elefantes y mil cosas más que un día
puso fin a su vida con el estilo que lo caracterizaba, estampando sus sesos
contra una pared sin miedo y sin apuro)
Homero
Nadie sabe
quién sos
o cuál es
tu cara.
Ni siquiera sabemos
si exististe, si en realidad
sos
una persona o muchas.
Pero creo que
lo mejor es
que sea así
y seas un mito más
Ya que fuiste al creador
de ellos,
ya que contigo nació todo,
contigo nació la literatura.
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