"Cuadernos abiertos"
“Cada
instante tiene su gloria”
Hugo
Mujica
Por Daniel A. Hadad (*)
Musa
Para mí mejor amiga y peor enemiga.
Nadie
sabe cómo, ni porqué,
pero
llegas.
Nadie
sabe cómo, ni porqué,
pero
te vas.
Nadie
sabe
cómo
hacerte llegar,
nadie
sabe
cómo
esperarte.
Quizás
haya que buscarte
quizás
haya que esperarte
quizás,
quienes
alguna vez, en algún momento
te
tuvimos
fuimos
felices,
y vos
nos diste
la
felicidad
pero,
además,
nos
diste la infelicidad constante
de la
que hoy somos prisioneros.
Y si
bien,
cuando
estás la vida es bella
cuando
no estás,
la
vida es un infierno.
Y no
estás casi nunca.
Nos
haces sentir
que si
no nos expresamos
no
vale la pena vivir.
Pero,
también,
nos
haces sentir
que no
nos podemos expresar
y por
esto,
no
vale la pena vivir.
¿Qué hubiera costado?
A José Eduardo Hadad, mí abuelo.
Una
vez más, te fuiste,
o tal
vez, yo me fui,
no lo
sé, por momentos estabas
y todo
era felicidad y alegría.
Lo
primero
que me
pregunto es: "¿Qué me
hubiera
costado ser
un
poco más bueno?" La verdad,
es que
nada. Pero no lo fui.
¿Cuánto
me hubiera costado
cumplir
lo que prometí? Un poco
más
que nada,
pero
la verdad es que tampoco
lo
hice. Y las promesas que nunca
cumplí,
hoy queman mi garganta,
vuelven
por mí.
Fuiste,
o serás no lo sé,
lo más
cercano al bien
que
conocí, si es que existe. Por esto,
es que
otra vez te fuiste.
El
bien se fue, pero volverá.
Vos
no.
"te vas a arrepentir"
Esto es para vos,
que una vez más
decidiste visitarme
al momento de
escucharlo a él,
Jorge Luis Borges.
"Dentro
de 30 años,
¿no te
vas a arrepentir?"
la
verdad es
que
no. Ya que, hice
lo que
sentía
debía,
por mí y por ella.
Sabía
que encontraría alguien
mejor,
a quien si no encontró,
lo
hará, y le dará, lo que yo
no
pude, ya que no pude
soportar
la espera como
un
eterno insomnio
(y aún
más, sabiendo,
que la
eternidad está
en
cada pequeño momento
llevado
al extremo,
un vaso
de agua cuando
tengo
sed o el dolor de un
corte
al momento
de ser
provocado);
con el
aburrimiento, temor
y
ansiedad que esto evoca.
Esta
ultima, creo es,
la
máxima expresión de
eternidad,
la máxima
expresión
de sufrimiento. Y era,
con
diferencia la que más me
acosaba
en todo momento.
(Nota: creo que acá pude expresar la
gracia, o desgracia, de los "momentos de eternidad" los cuales,
considero, contradictoriamente hermosos)
He escuchado muchas veces
"no
te das cuenta que te estás quedando solo"
pero
el que me digan esto,
a mí,
o a cualquiera
hizo
que me dé cuenta de una cosa
la
gente no ama,
la
gente teme,
teme a
la soledad.
Y a lo
que más teme
Es a
esa gente fuerte
Que es
capaz de estar sola.
Porque
ellos temen
lo que
no pueden comprender
lo que
no pueden tener
lo que
no pueden ser.
Y este
temor,
eventualmente,
será
odio.
(in)dependiente
Cada día soy más dependiente a vos
Pienso
menos
No
logro decir cosas con sentido
O
hilar frases
¿Qué
fue lo que me mató?
¿La
constancia de mensajes
que
nunca dicen nada?
¿Falta
de reflexión?
¿Que
ahora solo quiero verte?
¿Que
estoy enamorado?
¿Que
tengo el corazón roto?
¿El no
saber qué es lo que realmente pasa?
¿El
creer que escribiendo, o leyendo,
sé
solucionará algo?
No lo
sé, pero lo que necesito
es
enfrentarme a vos
al
sufrimiento, al aburrimiento, a no saber.
¿Miedo a qué?
Tengo miedo
me
siento acorralado
sé que
no puedo controlar
lo que
pienso o haré.
No
puedo pensar, razonar, ni hacer nada.
Intento
atacar el problema,
entregarme
al sufrimiento
pero
ni siquiera puedo hacer eso.
Se que
hay algo en mí que me controla
y yo
no puedo controlar
Quiero
hacer algo al respecto
pero
no sé qué.
Creo
que la vida vale la pena,
y que
es bella
pero
no puedo lograr ponerlo en práctica.
De lo
que puedo estar seguro,
Es que
esto es tan malo como lo que siento
No
logré describir nada de nada.
La pálida
Empecé a apreciarte, anhelarte,
e
incluso, hasta buscarte,
en
esos insulsos días
que lo
único que quería
era
dormir y no soñar,
que el
tiempo pasé,
que
algo pase.
Fue
precisamente entonces
cuando
me di cuenta
de lo
hermosa que eras.
Hoy te
espero, quizá
con
más ansía, quizá más con miedo,
pero
te espero.
Afortunado
Hay demasiadas cosas que escribo
en
cuadernos que jamás
serán
leídos.
Quizá
no se entienda el porqué.
Quizás
porqué tengo la esperanza
de
estar equivocado,
quizás
porqué planeo
algún
día compartirlo.
Pero
creo que no es eso.
Escribo
porqué no soy feliz.
Creo
que esta capacidad
les
fue vedada a quiénes si lo son.
Esta
capacidad quizá sea
un
consuelo para todos
quiénes
en realidad
no
tienen uno.
Aunque
pensar en quiénes
no son
felices
y ni
siquiera escriben
me
recuerda lo afortunado que soy.
(*)
Un operador de Bolsa que quería ser escritor…
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