La belleza eterna
"Yosaburo Kodama había nacido en Japón en 1904 y fue criado por su abuela. Químico de profesión, al morir su única pariente viajó a la Argentina donde conoció a María Antonia Schweitzer. Se casaron, fueron los padres de María Kodama y se distanciaron cuando ella era una niña. 'En una de las visitas acordadas, Kodama (María llama a su padre por el apellido) pasó a buscarme y fuimos al Museo de Arte Decorativo y al Museo de Bellas Artes. Exploramos galerías y exposiciones. Me transmitió su sensibilidad artística; me enseñó a mirar. Cuando le pregunté qué era la belleza, él se reservó su respuesta para el fin de semana siguiente y me regaló, entonces, un libro de arte con una lámina de La victoria de Samotracia. Pero no tiene cabeza, le dije. Y él me respondió: ¿Quién le dijo a usted que la belleza está en una cabeza? Mire los pliegues de la túnica; esos pliegues están agitados por la brisa del mar. Detener la brisa del mar en el movimiento de los pliegues de esa túnica para la eternidad, esa es la belleza'.
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