"Mamá Cora" contra la desmemoria y la injusticia
"En la historia del cine argentino, Esperando la carroza es más que una comedia de enredos: es un retrato ácido de la hipocresía familiar, de la miseria disfrazada de buenas costumbres. Pero detrás de la risa, hay una historia poco conocida, un gesto que trasciende la pantalla y que revela otra cara de Antonio Gasalla, el actor que inmortalizó a 'Mamá Cora'.
Según cuentan quienes lo conocieron de cerca, Gasalla tomó una decisión inesperada con respecto a las regalías de la película. En plena democracia recuperada, mientras Argentina aún intentaba desenterrar su pasado más oscuro, el actor habría donado todo el dinero que le correspondía por los derechos de la película a una fundación que se dedicaba a buscar desaparecidos de la última dictadura militar.
La elección no era casual. Gasalla siempre había sido un artista incómodo, un observador filoso de la sociedad, capaz de usar el humor para desarmar los discursos oficiales. En una época en la que muchos aún callaban por miedo o conveniencia, su decisión fue un mensaje silencioso pero contundente.
Las regalías de Esperando la carroza podrían haber engrosado su cuenta bancaria o haber sido reinvertidas en sus proyectos teatrales. Sin embargo, él eligió otro destino para ese dinero: apoyar a quienes, en plena década del 80', aún buscaban respuestas sobre sus hijos, hermanos y amigos arrancados por la dictadura.
Nunca habló públicamente de esto. No lo hizo por reconocimiento ni por aplausos. Simplemente, creyó que era lo correcto. Y así, en un giro inesperado, 'Mamá Cora', aquella anciana olvidada por su familia, se convirtió en un símbolo de memoria y justicia.
Tal vez por eso, Esperando la carroza sigue viva. Porque más allá del humor y las frases inolvidables, en su historia hay una verdad más profunda: el arte no solo entretiene, también puede ser un acto de resistencia."
Texto de Damián Quilici, "Antonio Gasalla y la herencia de Mamá Cora", 18/3/2025.
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En ocasión del fallecimiento de Antonio Gasalla, Juan Carlos Domínguez refirió: “En este tiempo donde reinan la opinión sin sustento, la estridencia sin ingenio y la vulgaridad sin talento…nos quedan el streaming y las novelas importadas… Murió Gasalla, y con él murió aquella televisión argentina. Murió la risa”.
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