¡Gracias, profesor Carlos H. Acuña!

 

Por Aníbal Germán Torres (*)

Con hondo pesar despido al querido “Chacu” (nunca supe si lo usaba solamente en su mail personal o si también era una suerte de apodo), a quien tuvimos como eximio docente en la cohorte 2014 del Doctorado en Ciencia Política de la UNSAM. Además, como lo hizo con tantos y tantas, tuvo la generosidad de ser uno de los jurados evaluadores de mi tesis doctoral.

Politólogo brillante, en 1995 culminó su doctorado en Chicago, bajo la dirección de Adam Przeworski. En ese marco trabajó sobre la dirigencia empresarial de Argentina, para lo cual, como trabajo de campo, había hecho entrevistas a varios magnates. La problematización sobre cuestiones relevantes en relación con el Estado, las instituciones y la coordinación de las políticas públicas tuvieron en Acuña un referente insoslayable para la academia y los equipos técnicos. En sus clases, transmitía sus conocimientos con solidez y pasión, aunque no le gustaba que le “pispearan” sus apuntes.

Competente y generoso, dirigió tesis, acompañó procesos de acreditación de carreras, comités evaluadores, comités académicos de posgrados, y un largo etcétera.

Intelectual comprometido, recuerdo cuando compartía sus andanzas con Adolfo Pérez Esquivel en materia de la defensa de los Derechos Humanos y, cómo olvidarlo, aquella nota en un medio nacional donde se lamentaba del resultado del balotaje de 2015 (la columna terminaba diciendo, “qué domingo de mierda, ¿no?”).

Con sinceras condolencias a sus familiares y allegados lo despido con estas palabras tomadas de Merceditas San Martín (1850): “El tiempo, que todo lo calma, suavizará, yo lo espero, el profundo dolor que hoy siento”.

¡Gracias y hasta siempre, querido profesor!

 

(*) Doctor en Ciencia Política. Docente universitario.

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